adrisorga · revisión documental con IA
Un consejero de seguridad no lleva una empresa: lleva varias. Y lo que le quita el sueño no es ninguna en concreto, es el conjunto — qué certificado caduca el mes que viene, a qué empresa le falta el informe anual del ejercicio cerrado, qué formación toca reciclar. ADR está construida alrededor de esa pregunta. Y los papeles los revisa la IA: lee cada documento que entra, comprueba que es el que dice ser, saca la fecha que caduca y avisa antes de que sea tarde.
El Acuerdo ADR obliga a toda empresa que expide, carga, llena, descarga o transporta mercancías peligrosas por carretera a designar un consejero de seguridad. Ese consejero tiene tres obligaciones documentales que hay que poder enseñar cuando llega la inspección: la documentación en vigor, la formación del personal implicado y los informes.
ADR guarda exactamente eso, empresa por empresa. La pantalla de inicio no decora: resume lo que caduca en los próximos 60 días y qué empresas no tienen todavía el informe anual del ejercicio anterior. Todo lo demás cuelga de ahí.
Sirve al consejero externo que asesora a una cartera de clientes y a la empresa que tiene consejero propio y quiere el expediente ordenado en un solo sitio.
Asistido por IA
El trabajo del consejero no se atasca en el ADR: se atasca en abrir PDFs. Comprobar si el certificado de formación es de este trabajador y de este año, si el consejo escrito está firmado, si la ficha de datos de seguridad sigue en vigor, si el certificado de aprobación del vehículo caducó en marzo. Eso es lo que revisa la IA, mirando el documento de verdad y no el nombre del fichero.
Cada tipo de documento lleva escritos sus criterios en lenguaje natural: qué tiene que aparecer, qué fecha se mira, qué lo invalida. Se cambian cuando cambia lo que exiges, sin tocar código.
PDF o foto, la IA ve el contenido tal cual está: sellos, fechas, nombres y firmas. Nadie tiene que transcribir nada ni rellenar un formulario para que conste lo que ya pone el papel.
La caducidad es media aplicación: si se teclea a mano, tarde o temprano se teclea mal. La IA la lee del propio documento y la deja puesta, que es lo que hace funcionar el aviso de los 60 días.
Que lo aportado se corresponde con lo que se pedía, que está completo y legible, y que no le falta la firma o el sello. Si algo falla, queda escrito en una o dos frases qué falla exactamente.
No documento a documento cuando te acuerdas: una revisión que recorre lo pendiente de todas las empresas asesoradas y te deja la lista de lo que hay que reclamar.
Tokens, latencia y euros quedan registrados llamada a llamada. Se sabe lo que cuesta tener la cartera revisada, y se puede llevar a una reunión.
La IA revisa; el consejero firma. El informe anual, el consejo escrito y el informe de accidente los firma una persona designada con nombre y apellidos, y esa responsabilidad no se delega en ningún modelo. Lo que quita la IA es el trabajo de mirar doscientos PDFs para encontrar los tres que están mal.
Consejos escritos, certificados, autorizaciones y fichas de datos de seguridad, cada uno con su fecha de caducidad y su aviso cuando se acerca. La diferencia entre archivarlo y tenerlo.
Registro de la formación exigida a todo el personal implicado: general de sensibilización, específica del puesto, de seguridad y el reciclaje periódico, con su acta o certificado adjunto.
El informe anual obligatorio, con el control de qué empresas ya lo tienen del ejercicio cerrado y cuáles no. Se conserva cinco años, y aquí se conserva solo.
El informe que hay que redactar cuando se produce un suceso con mercancías peligrosas, guardado y vinculado a la empresa donde ocurrió.
El aislamiento es por lista: cada consejero ve exactamente las empresas que tiene asignadas y ninguna más, con su fecha de alta y de baja en cada asignación.
La IA lee lo que entra, comprueba que es el documento que toca y saca su fecha de caducidad. Cómo funciona.
Los documentos no se sirven nunca directamente desde el servidor web: se entregan por una descarga controlada que comprueba antes quién pide qué.
ADR tiene su propio dominio, su propio acceso y su propia base de datos. No es un módulo de nada ni requiere contratar ninguna otra herramienta: si lo único que necesitas es llevar el trabajo del consejero, con esto basta.
Y es una herramienta, no un contrato de asesoramiento: puedes usarla con tu propio consejero designado, sea externo o de plantilla.
Cuéntanos a cuántas empresas asesoras y cómo llevas hoy los vencimientos y los informes anuales. La demo dura veinte minutos y la hacemos sobre ese caso, no sobre datos de ejemplo.